El IFN beta-1b, fue el primer IFN beta aprobado para la EM.
Fue introducido en EE.UU. durante 1993 para la EMRR, y fue aprobado en la Unión Europea durante 1995. Más adelante se aprobó su uso para la EMPS (EM progresiva secundaria) en la Unión Europea (pero no en EE.UU.), durante 1999. La pauta de dosificación recomendada es de 8 MIU (250 mcg) por vía subcutánea a días alternos. En contraste con el IFN-beta-1a es producido en células bacterianas, y difiere de la molécula natural en varios aspectos importantes.
Respecto al uso clínico, las diferencias estructurales entre el IFN beta-1a y el IFN beta-1b se traducen en diferencias de dosificación, eficacia y tolerabilidad.