Muchas personas con EM preguntan por qué deben iniciar el tratamiento de forma inmediata, sobre todo si se encuentran bien y los síntomas están contro
Esa actitud es comprensible, y bajo tales circunstancias no podemos sorprendernos de que muchas personas con EM duden en tomar medicamentos. Después de todo, el tratamiento es una tarea a largo plazo que debe ser mantenida y soportada por el cuidado médico profesional.
Sin embargo, existen datos convincentes a favor del tratamiento precoz. Por ejemplo, ahora sabemos que el daño de los nervios y el encéfalo ocurre muy pronto en el proceso de la enfermedad. Puesto que ese daño es con frecuencia “silente”, el desarrollo completo de los síntomas puede tardar años, y es posible que un tratamiento temprano minimice el daño de los nervios y el encéfalo, y retrase así la progresión de la enfermedad.
En general, los especialistas médicos aceptan la importancia de tratar la EM con DMD (fármacos modificadores de la enfermedad) , tan pronto como se diagnostica y confirma la enfermedad, por las razones siguientes::
El tratamiento ayuda a eliminar los síntomas agudos, y conseguir la remisión de la enfermedad;
El tratamiento puede prolongar los periodos libres de síntomas, antes del siguiente episodio;
- El tratamiento efectivo puede proporcionar un cambio en el curso de la enfermedad, disminuir así el avance de la EM, frenar la afectación y reducir la frecuencia y la gravedad de las crisis.
El objetivo del tratamiento debe frenar el daño irreversible de los oligodendrocitos y los axones, y disminuir así la progresión hacia la EM secundaria progresiva. El tratamiento con fármacos modificadores de la enfermedad, como el interferón beta-1a, administrado al comienzo de la enfermedad, previene los procesos inflamatorios que pueden conducir a desmielinización y daño axonal.