En general se acepta que la esclerosis múltiple es una enfermedad autoinmune, lo que significa que el sistema inmunitario no distingue entre las células propias y las extrañas, y en consecuencia ataca y destruye los tejidos propios.
En las personas con esclerosis múltiple, la vaina de mielina que aísla las fibras nerviosas, se convierte en diana de un ataque orquestado por los leucocitos sanguíneos del propio cuerpo.
Es posible que también contribuyan al comienzo de la EM factores genéticos, víricos y medioambientales.