La imposibilidad de mover los miembros libre y voluntariamente, es uno de los síntomas cada vez más importante conforme progresa la esclerosis múltiple. Constituye el resultado del trastorno motor, que conduce a falta de fuerza y aumento del tono de los músculos. Un término relacionado con el movimiento es el de espasticidad, que se define como un aumento del tonomuscular de origen cerebral y se manifiesta como una resistencia a moverse o ser movido
- Los síntomas menores pueden incluir dificultad para la marcha; el paciente nota las piernas pesadas, como pegadas al suelo, al caminar durante largos periodos; los movimientos se hacen más lentos y puede resultar más difícil la marcha a paso rápido; cansancio al subir escaleras.
- En los casos con síntomas mayores, las piernas se notan cada vez más rígidas y débiles, el paciente quizás arrastre una pierna y existe dificultad para conservar el equilibrio sobre suelo irregular. Cansancio muscular prematuro. Pueden aumentar la debilidad y la rigidez (conocida como espasticidad).
Espasticidad
La espasticidad es influenciada también por factores externos, como el estrés, las condiciones atmosféricas y el dolor. En los casos de espasticidad avanzada aparecen contracciones espasmódicas involuntarias rítmicas, sobre todo en los pies, muchas veces cuando se intentan movimientos simples, como levantar el talón.
En la mayoría de los casos, los espasmos rítmicos cesan después de unas pocas crisis, aunque si los incidentes son mayores sólo se pueden detener al cambiar de posición, por ejemplo al apoyar todo el pie con firmeza sobre el suelo. Algunos pacientes sufren también calambres o espasmos nocturnos dolorosos en las piernas.