Las personas con EM benigna sufren exacerbaciones sensoriales, infrecuentes, leves y seguidas de recuperación completa. Después de una o dos crisis con recuperación total y sin ninguna incapacidad, esta forma de EM no empeora con el tiempo, y no se producen invalidez permanente ni progresión de la enfermedad. Sin embargo, algunas personas con EM benigna acaban experimentando progresión; en estos casos, el curso cambia y evoluciona hacia las fases progresivas de la EM, después de 10-15 años desde el comienzo oficial.
La EM benigna es una de las formas menos comunes de la enfermedad, y sólo el 10% de las personas afectas son diagnosticadas de EM benigna.
La EM benigna tiende a cursar con síntomas sensoriales no visibles al principio, sin ningún síntomas motor (como visión doble, defectos de la coordinación o temblor).
La identificación positiva de la forma benigna sólo es posible cuando la incapacidad sigue siendo mínima transcurridos 10 a 15 años desde el comienzo clínico.