La EM no tiene por qué imponer restricción alguna al ejercicio de su profesión. Dependiendo de los síntomas y del bienestar general, no es necesario que deje de trabajar.
Sin embargo, en algunas circunstancias, la vida laboral diaria puede verse afectada por la enfermedad. Esto tiene importancia especial en el caso de signos “invisibles” de la enfermedad. Por ejemplo, el cansancio aumentado o las dificultades para concentrarse en la tarea, pueden disminuir la eficiencia. Si la EM aumenta el riesgo de accidente en su tipo particular de trabajo, por ejemplo a consecuencia de un trastorno del equilibrio, debe informar a su patrono sobre la enfermedad.
Al elegir un trabajo, asegúrese de que no conlleva actividad física extenuante, y que las tareas específicas no tendrán un efecto adverso sobre su salud. Si usted cree que su empleo actual no es adecuado, quizás deba considerar un cambio de trabajo.
A causa de la EM, usted necesita más periodos de reposo, y la posibilidad de dividir sus horas de trabajo con flexibilidad. Considere la posibilidad de un trabajo a tiempo parcial, en vez de con dedicación completa. Quizás sea necesario también el uso de dispositivos de ayuda apropiados, así que discuta el tema con su patrono. Evite los viajes largos hasta el trabajo.
Modo de informar al jefe sobre su enfermedad
El informar al jefe sobre su diagnóstico puede resultar penoso. Quizás tenga usted dudas sobre la forma como reaccionarán el jefe y la empresa, y sobre si la enfermedad perjudicará su carrera profesional.
Si en su caso, la EM no afecta en modo alguno el rendimiento laboral, puede posponer la información hasta más adelante. Sin embargo, si usted confía en que la empresa y los colegas comprenderán la situación y le proporcionarán el soporte necesario, el informar de su situación puede constituir la mejor elección.
Es aconsejable conceder algún tiempo al jefe y a los compañeros para que se adapten a la situación. Si usted percibe una respuesta inapropiada o discriminatoria, procure tener paciencia. Lo más probable es que después de un periodo corto, su situación laboral se estabilice en una nueva posición, y los compañeros se acostumbren al hecho de que usted sufre EM.
Las respuestas negativas, debidas a ignorancia o a prejuicios, no son excepcionales. Sin embargo, recuerde que usted tiene derechos establecidos por la ley, y podrá disponer de ayuda en esos casos. Mantenga una actitud positiva y colabore con su jefe en la búsqueda de un nuevo puesto adaptado a sus capacidades, en vez de luchar contra él.
Elección de una profesión
Si está a punto de aceptar un empleo, o acaba de iniciar un periodo de estudio o entrenamiento para trabajar en una determinada profesión, considere si la elección sigue siendo apropiada, sobre todo en el contexto de su pronóstico a largo plazo.
Pida consejo a los profesionales médicos y las personas que trabajan dentro del campo elegido, para aclarar si la profesión y el puesto deseados son adecuados para su situación.