El tratamiento de los trastornos de la coordinación es en gran parte insuficiente.
El retorcimiento lateral de los brazos y las manos, que impide cualquier movimiento ordenado, se puede combatir mediante aplicación de una sonda eléctrica en las áreas pertinentes del encéfalo. Sin embargo, sólo unas cuantas clínicas neuroquirúrgicas especializadas, dotadas de experiencia suficiente, realizan esa clase de intervenciones estereotácticas.