En alrededor de la tercera parte de las personas con esclerosis múltiple, los síntomas pueden aparecer primero en forma de alteraciones sensoriales, que son problemas relacionados con sensaciones “extrañas”, como entumecimiento, una sensación de “hormigueo” o pérdida de sensibilidad en un área del cuerpo. Esos síntomas son con frecuencia asimétricos: aparecen en una mano o en una pierna, o en áreas diseminadas del tronco.
También son comunes “la sensación de gotas corriendo”, el bloqueo de una articulación grande, y a veces una sensación de constricción del torso. Algunos pacientes, pocos, comunican la sensación de una corriente eléctrica que baja por la espalda. Este fenómeno se conoce como signo de L'Hermitte.