La EM puede tener un efecto adverso sobre el estado de ánimo de las personas que viven con la enfermedad, y los estados mentales relacionados con el proceso pueden incluir desmoralización, falta de autoestima y, con más frecuencia, depresión clínica.
La depresión puede representar en realidad una respuesta al diagnóstico de la enfermedad, o constituir un efecto secundario clínico de la EM.